lunes, 20 de abril de 2015

Vida impropia


Cruzando los caminos que había preparado desde que la inocencia de la vida era algo inmediatamente antiguo, podría decirse que son vírgenes como las selvas de los sentimientoo que también creía olvidados. Así la vida continua en paralelo a las muertes de muchas almas gemelas que se anotan en la lápida de su cabecera inscrita no con palabras sino con recuerdos, algunos superfluos otros distantes pero conscientemente existentes desde el más remoto de los principios hasta el más inesperado fin; marcando lo que no podría llamarse lapso, porque no ha existido realmente o porque aún no comienza pero quizá ya terminó


Vida oculta dentro de otra, haya peregrinos pusilánimes que ocultan dentro de un sollozar hiriente los gritos de lo que alguna vez quisieron, las más diáfanas como silenciosas nostalgias de un mundo que no fue el suyo de una vida que ya perdieron sin que una muerte complaciente, solo con una vida impropia, solo con una esperanza efímera.

Y encuentran por fin su destino que fue su inicio, trata de volar sin alas ni aire y se estrella contra lo que creyó suyo pero nunca tuvo, y vive sus últimos días porque el camino quizá termina o porque percibe que nunca fue propio, solo da muestra de  una, ya huérfana, soledad que lo ha mantenido impenetrable, invariable, infeliz, falso y así cae en su profundo sueño donde su vida es suya, su andar es directo y seguro, su esperanza redimida, su búsqueda termina porque nunca empezó.