La observación del hombre y la naturaleza es lo que dá origen a la ciencia, considerando el enlace completo y complementario de estos dos entes, pensar en la contraposición del uno con el otro debería ser un absurdo. Pero es la negación constante de esta compleja relación la que se introduce en los pensamiento que guian las actividades cientificas, olvidandose de la gran responsabilidad de dichas actividades en beneficio del hombre mismo y su entorno natural. El debate comienza cuando la ciencia misma o mejor los resultados que ella entrega se evaluan desde puntos de vista religiosos, politicos, sociales y culturales que envuelven esta actividad en un complejo desacuerdo tachandola como una practica etica o no etica, cuando la ciencia no es más que eso: Conocimiento, adquirido de una forma metodica y estructural, neutra a la luz de ser buena o mala.
Algunos autores como el caso de Jhon Ziman en su ensayo "La ciencia como Etica", admiten la evolucion de la ciencia de sus pricncipios basico a auna ciencia mas ligada a intereses politicos, economicos y/o militares, mostrandola como parte influyente en los temas sociales; esto encandece el debate sobre la etica en la ciencia, este debate es naturalmente ilogico, fundamentalmente vacio, errado en si mismo si nos basamos en el concepto basico de la Ciencia como busqueda del conocimiento; es solo la aplicacion de este conocimiento lo que debe evaluarse, lo que proclama un beneficio o un daNo a la sociedad misma, es responsabilidad de las manos que lo administran, de los duenos o "patrocinadores" de la investigacion cientifica, apoyar la evolucion social, el bien del hombre por el hombre o al contrario terminar con la vida misma no solo del ser sino del futuro ser.
Recopilando las definiciones historicas de la etica para recordar lo sustancial de su concepto y mostrar la oposicion a las relaciones establecidas en la actualidad entre ciencia y etica, es necesario aclarar que la ética, es decir, el conocimiento organizado de la moral, fue establecida hace solo veinticinco siglos. Para Aristóteles fue Sócrates su fundador, puesto que fue el primero en señalar y definir las virtudes éticas y en cuestionar la forma como debemos vivir. Séneca confirma este concepto cuando dice que Sócrates fue quien puso la filosofía al servicio de las costumbres y definió que la sabiduría suprema es distinguir los bienes de los males. En concepto de Sócrates, la virtud es única y a partir de ella se puede establecer lo que es lícito y lo que no lo es, vale decir, lo que es bueno y lo que es malo. Esa única virtud consiste en la obediencia de la ley. En diálogo con Critón, Sócrates pregona su respeto por las leyes, pues atentar contra ellas puede derivar en daño para la colectividad. No obstante estar hechas por los hombres -dice-, las leyes son de naturaleza divina. De ahí que se hubiera opuesto a los sofistas, que amenazaban el auténtico fundamento de las leyes. De esa manera pretendió, además establecer una cultura ciudadana, lo cual le da créditos para considerarlo fundador de la ética social. Más tarde Platón, influido por los pitagóricos que habían hecho de la filosofía de las matemáticas un sistema ideal de vida, eleva la teoría de la ética a nivel de ciencia.
Por otro lado sabemos que el gran avance tecnológico, los grandes descubrimientos cientificos actuales, es gracias a la investigación cientifica, y en ese momento es donde inicia la responsabilidad de cada uno de los científicos que logran establecer una nueva hipótesis, demostración o descubrimento, que a su vez tiene como objetivo la satisfacción personal, académico o pertenece a normalmente ahora industrial y/o economica, debemos preguntarnos: ¿Realmente existe la responsabilidad también llamada Ética para nuestros científicos? ¿Esa responsabilidad es antepuesta a la satisfacción del objetivo propuesto?
Durante las últimas décadas hemos sido testigos de cómo los avances tecnológicos son protagonista de nuestras labores del día a día a la vez que aceleran de alguna forma la evolución cientifica, esto sin duda nos facilita la vida formando una comunidad social con más compromiso y protagonismo para la construcción de un futuro cada vez mejor, claro esta si lo hacemos con responsabilidad y es ahi precisamente se demuestra la postura de que la ciencia es neutra, quien debe ser etico es el pensamiento del cientifico, la aplicacion dada a los resultados de la ciencia, pero no la ciencia misma
Tratemos de responder estas preguntas con el presente nuestro, podemos decir que no existe tal ética o al menos en la mayoría de proyectos que se ejecutan en las empresas de tecnología, empresas oficiales del gobierno, puesto que de alguna manera están limitados por un presupuesto o el objetivo principal es la obtención del bien economico, objetio que se ha convertio en unica metal global que rige el funcionamiento del mundo, que finalmente lleva al logro de la gran busqueda, del tesoro mas preciado: El Poder. “Poder palabra que una vez mencionada hace desaparecer totalmente la “Ética” mas aún cuando se trata del derecho propio de vivir o peor aun de la supervivencia hablando mas exactamente en sociedades con menos posibilidades y por ende mayormente sometida, a las que poco puede importan los avances cientificos porque la mayoria de las veces ni se enteran, solo perciben al mundo y a la sociedad un poco mas falible, aunque oyen de voces lejanas temas imposibles de comprender para ellos, la ciencia deja de ser conocimiento a impartir para convertirse en verdugo de quien no tiene el alcance necesario para aprovecharse de lo que puede ofrecer.
En este punto la ética y la ciencia tienen barreras casi que inquebrantables. Muchos argumentos son validos si defendiésemos la ética como base fundamental para la investigación y aun más por el beneficio de la humanidad como lo seria la cura contra el “Cáncer” o el “Sida” , sin embargo muchos no son validos si se trata de beneficiar solo a una comunidad de personas en especifico como lo es una compañía que produzca bebidas alcohólicas, esta por ejemplo beneficia a las familias que dependen económicamente de ella y por el otro lado el daño que ocasiona a las personas que las consumen, son dos aspectos que crean una distancia bastante lejana entre la ética y ciencia.