martes, 28 de enero de 2025

Ecos del Tiempo

En el vasto teatro de la existencia, cada acto marca un inicio, una oportunidad para reinventar el guion que dictan nuestros días. El tiempo, ese artesano invisible, teje con hilos de momentos una tapicería que se despliega ante nosotros, recordándonos que cada segundo es una pincelada en el lienzo de nuestra historia.

La soledad, compañera silenciosa, a menudo se presenta como una sombra persistente. Sin embargo, es en su abrazo donde descubrimos la profundidad de nuestro ser, donde las reflexiones emergen como estrellas en una noche despejada. Y así, cuando la compañía llega, la valoramos como el sol que disipa la niebla, trayendo consigo calidez y claridad.

A lo largo de nuestro viaje, encontramos almas que dejan huellas indelebles en nuestro sendero. Algunos, como cometas, iluminan brevemente nuestro cielo antes de desvanecerse en la inmensidad. Otros, como faros, permanecen constantes, guiándonos incluso en las tormentas más feroces. Cada encuentro y cada despedida son notas en la sinfonía de la vida, componiendo melodías de aprendizaje y crecimiento.

Así, mientras el reloj avanza y las estaciones cambian, abrazamos la dualidad de la soledad y la compañía, de las bienvenidas y las despedidas. Reconocemos que, en este flujo constante, reside la esencia de nuestra humanidad: la capacidad de comenzar de nuevo, de encontrar belleza en lo efímero y de atesorar las conexiones que realmente importan.

En este eterno ciclo, cada final es simplemente un preludio, una pausa antes de la siguiente nota en la melodía interminable de la vida.

DP


jueves, 22 de agosto de 2024

Nostalgia Analógica

En los albores de la era digital, cuando las redes sociales aún eran un susurro y los smartphones no eran más que un sueño distante, vivíamos en un mundo más pausado, más analógico. El teléfono fijo de disco, ese artefacto giratorio que nos conectaba con el mundo, era nuestro portal a la comunicación. Marcábamos los números con paciencia, esperando que el dial regresara a su posición inicial con un suave clic. No había prisas, solo la melodía de los números girando, como un vals nostálgico.

Las canciones, esas musas inmortales, no se encontraban en un clic. No, las perseguíamos en los periódicos, en las páginas de cultura y entretenimiento. Allí, en letras diminutas, descubríamos los títulos, los artistas y las historias detrás de cada melodía. Buscábamos las letras de las canciones como buscadores de tesoros, desenterrando secretos en las columnas de papel. Y cuando finalmente encontrábamos la respuesta, era como hallar una joya escondida en el fondo del mar.

Las bibliotecas, esos santuarios del saber, eran nuestros refugios. Prestábamos libros con devoción, hojeados por manos anónimas que habían viajado antes que nosotros. Las estanterías crujían bajo el peso de las palabras, y el silencio se llenaba de susurros literarios. Allí, en la penumbra de las estanterías, nos convertíamos en exploradores de mundos imaginarios, en cómplices de autores olvidados.

Los canales de stream eran escasos, como estrellas en un cielo nocturno. No teníamos cientos de opciones, solo unos pocos destellos de entretenimiento. Sintonizábamos la televisión con paciencia, esperando que la antena captara la señal. Y cuando encontrábamos un programa interesante, lo veíamos con reverencia, como si fuera un tesoro efímero. No había maratones ni recomendaciones automáticas, solo la elección consciente de un canal y la espera paciente de la siguiente emisión.

Alquilábamos películas en videoclubs, esos templos de celuloide. Recorríamos los pasillos, examinando las carátulas con ojos ávidos. ¿Una comedia romántica? ¿Un thriller de suspense? Elegíamos con cuidado, sabiendo que solo teníamos una oportunidad para disfrutar de la película antes de devolverla. No había streaming continuo ni catálogos infinitos, solo una cinta VHS y una noche de cine en casa.

Salíamos a la calle sin móviles en los bolsillos. No existían las notificaciones ni los mensajes urgentes. Nos encontrábamos cara a cara, compartíamos risas y secretos en persona. No éramos esclavos de la pantalla, éramos libres para mirar al cielo, para sentir el viento en la piel, para vivir el momento sin filtros ni likes.

En aquellos tiempos, éramos más humildes, más amigables. No éramos multitasking, éramos seres humanos conectados por hilos invisibles. Y aunque el mundo ha cambiado, a veces echo de menos esa sencillez, esa lentitud que nos hacía apreciar cada detalle. Quizás, en la vorágine digital, deberíamos volver a marcar los números con calma, buscar las letras de las canciones en las páginas amarillentas y prestar atención a lo que realmente importa: la gente que está a nuestro lado, sin pantallas de por medio.

Desde algún lugar... 

sábado, 2 de abril de 2022

Perfecto imposible

Lo sueños no suelen hacerse realidad, la realidad es lo que vemos, vivimos, sentimos; pero esa realidad a veces o mejor casi siempre nos golpea tan fuerte que genera un insufrible dolor, un indefinible temor, una pesada sosobra.
Asumimos, quizá por ingenuos o quizá por orgullosos que la inercia de nuestras vida significan perfección en ella,pero finalmente solo nos encontramos con que es una muerte súbita, una irrevocable caída, un ya marcado final que por creernos el bienestar que sentimos olvidamos que la vida, las circunstancias, los deseos, los propios sueños son efímeros e inestables, que debemos siempre estar atentos, no dormirnos en el atractiva, apacible y falsa tranquilidad , que en realidad es un inapreciable caos el cual determina el futuro, hace que lo que se supone queremos o tenemos este en un abismo a punto de caerse , que si no cambiamos el camino qué llevamos, lo que creiamos eterno, lo que veíamos perfecto no es más que un imposible hecho.

martes, 8 de marzo de 2022

Heridas

Son solo las circunstancias o son hechos perfectamente planificados?. Eso no importa puesto que el efecto termina siendo el mismo: dolor. Algunos dicen que el dolor se cura con el tiempo, con amor, con nueva felicidad, con cambios... pero sabemos que el dolor es sempiterno. Las decisiones tomadas no pueden deshacerse solo queda asumirlas, vivirla hasta llegar a esa resiliencia que siempre será la que nos permita continuar, generar o encontrar nuevas emociones, quizá un inefable hecho que aparte, simule o ayude a olvidar lo que pensamiento tras pensamiento nos mantenga bajo el insomnio.  


No podríamos , egoístamente, creer que el pasado solo nos pertenece a nosotros mismos , que es sólo nuestro derecho; aunque el corazón pueda sentirse latir a un millón de pulsaciones por segundo quizá sentirse paralizado por un nefasto segundo, tenemos que afrontar que la vida es compartida o que cada quien ha labrado su propia historia y es derecho da cada uno hacerse cargo de ella y encarar su presente y quizá esperanzadamente labrar su futuro.


La causa-efecto es mas que una definición científica, es la vida misma es la nota musical que siempre se interpreta en cada hecho, es la poesía, el aire, el viento, el sol, cada acción, cada sentimiento, cada sensación, cada palabra o cada mirada que tienen y tendran una consecuencia, que afectará a unos cuantos o al universo entero. Entenderlo, ser conscientes de ello, tener la capacidad de aceptarlo, será lo que finalmente nos lleve a esa tan anhelada catarsis. 



domingo, 20 de diciembre de 2020

Renovación

Un cristal normalmente trasluce en ambas direcciones, pero solo tiene un cara exterior y es adentro donde la magia o la realidad ocurre.

Cuando las cortinas están puesta o cuando el lado interior se cubre el cristal se convierte en espejo o simplemente deja de ser atractivo, en el primer caso al menos quien se refleja tiene un poco de interés aunque sea en verse a si mismo, pero en el segundo caso se olvida definitivamente de la existencia de lo que ocurre adentro, pero sigue ocurriendo atrás de esas cortinas, oculto a los ojos exteriores.

No siempre es fácil mantener la mirada al infinito sin pensar que se aleja, pero siendo consciente de que realmente vamos hacia él; declarando que el tiempo simplemente pasa, que la vida simplemente continua, que aunque queramos todo cambia, nada permanece igual. Inclusive lo que parece que pudo matarnos, eso que dijimos insuperable o eso que parecía interminable, como un amor o una muerte, como un piedra o un oceano como algo limitado o simple, también ese dolor termina o es reemplazado por una inesperada tranquilidad, por algo siempre mejor o por lo menos diferente. 

lunes, 20 de abril de 2015

Vida impropia


Cruzando los caminos que había preparado desde que la inocencia de la vida era algo inmediatamente antiguo, podría decirse que son vírgenes como las selvas de los sentimientoo que también creía olvidados. Así la vida continua en paralelo a las muertes de muchas almas gemelas que se anotan en la lápida de su cabecera inscrita no con palabras sino con recuerdos, algunos superfluos otros distantes pero conscientemente existentes desde el más remoto de los principios hasta el más inesperado fin; marcando lo que no podría llamarse lapso, porque no ha existido realmente o porque aún no comienza pero quizá ya terminó


Vida oculta dentro de otra, haya peregrinos pusilánimes que ocultan dentro de un sollozar hiriente los gritos de lo que alguna vez quisieron, las más diáfanas como silenciosas nostalgias de un mundo que no fue el suyo de una vida que ya perdieron sin que una muerte complaciente, solo con una vida impropia, solo con una esperanza efímera.

Y encuentran por fin su destino que fue su inicio, trata de volar sin alas ni aire y se estrella contra lo que creyó suyo pero nunca tuvo, y vive sus últimos días porque el camino quizá termina o porque percibe que nunca fue propio, solo da muestra de  una, ya huérfana, soledad que lo ha mantenido impenetrable, invariable, infeliz, falso y así cae en su profundo sueño donde su vida es suya, su andar es directo y seguro, su esperanza redimida, su búsqueda termina porque nunca empezó.

domingo, 28 de abril de 2013

.::Verdad

Mientras el frio vacío de la celda habitual del preso, que injustamente fue condenado, lo llevaba por el camino más oscuro: su vida, el solo esperaba que por fin un día la verdad se mostrara un poco benévola y estuviera de su parte; pero esperaba demasiado, si a la vez pensaba en el gran juego de otros donde las cartas están puestas sobre la mesa, y hace mucho tiempo había perdido, inclusive desde antes de comenzar a jugar, sin saber  nunca que entraría en el juego; solo la casualidad de esa misma vida que no sabía si tenía o sufría lo ponía ahora en un momento tan largo como el último instante antes de saber que está en el camino de la muerte.

Pero algunos a su lado, aun, si tenían esperanza, quizá en otra mentira o en alguna verdad más fuerte, lo que fuese pero que trasladara la impotencia de la inocencia sabida pero con el dolor de la injustica sufrida. Para sus amados tal vez ya era demasiado tiempo sufriendo, para ellos mejor una suerte o decision definitiva podría ser menos tortuosa.

Frágilmente su alma trataba de superar su ánimo, su espíritu su ser, pero no lograba recordar si vivía o si moría, si sentía o soñaba, si hablaba o pensaba; porque el tiempo se convertía en el gran dictador de sus recuerdos, que cada vez eran más pocos pues su cuerpo debilitado por la tragedia no soportaba tener que despertar ni moverse, no tenía capacidad para transmitir algo de vida a su cerebro.

Tal vez ya estaba lejos de donde creía, quizá la esperanza era vana, pues el juego hace tiempo había terminado y sin darse cuenta solo lo recordaba o soñaba, nunca se dio cuenta pero su celda estaba atrás ocupada por otro, quizá su vida no le pertenecía mas, quizá nunca la tuvo.